entrenamiento en jovenes
El entrenamiento en atletas jóvenes

INTRODUCCIÓN

Durante este artículo vamos a hablar del entrenamiento en atletas jóvenes y niños. No para cualquier atleta sirven estas pautas. Hay que pensar que objetos queremos conseguir y si nuestro hijo, amigo, etc., esta en condiciones de realizar dichos entrenamientos. Siempre hay que asesorarnos de personas altamente cualificadas para el entrenamiento con niños y más a niveles profesionales. No quiere decir que a nivel amateur no se tenga que hacer, que también, pero estamos jugando con la salud y fallos en la estructuración de objetivos, contenidos, métodos, medios y formas de valorar el desempeño del niño pueden acarrear una incorrecta evolución y desarrollo de la formación integral del niño.

Es necesario que para que un atleta llegue a un estado de forma que le permita conseguir numerosos campeonatos, carreras, pruebas, etc., llevar una estructura de planificación bien ordenada durante un largo período de entrenamiento. Una preparación bien planificada hace que a largo plazo estemos hablando de llegar a un nivel de rendimiento muy superior al que cualquiera de los mortales puede llegar, eso si, si el talento acompaña, estaríamos hablando de JJOO o mundiales. Por eso mismo conocer las posibilidades de las que dispone nuestro atleta es, como profesionales que somos, una idiosincrasia. De esta manera nos permitirá planificar al máximo las cargas de trabajo y en cada etapa del proceso para ir formando lo que en un futuro va a ser un campeón.

Parece obvio que la planificación a largo plazo esta relacionada con los jóvenes talentos, aunque por mucho que desagraden o desaprueben ciertas figuras de ámbitos como pediatría, EF, e incluso nuestros propios amigos. Siempre esta el caso que rompe la norma sobre atletas jóvenes que, acompañados de gente no capacitada en la materia, han hecho que sus entrenos sean de lo más mortífero que puede existir. Todos hemos visto los claros ejemplos de la URSS donde los atletas estaban siendo exprimidos al máximo e incluso se les daban sustancias que mejoraban el rendimiento.

No hay que olvidar que cada etapa corresponde a unas características en cuanto a limitaciones y posibilidades y hay que tener siempre presente el respeto por los principios de individualización, adaptación y progresión, entre otros tantos. No debemos olvidar la disposición del niño en cada momento y conocer como esta a nivel tanto físico como intelectual. En el computo de la preparación cualquier detalle, por mínimo que sea cuenta a la hora de buscar resultados. El entrenamiento del atleta joven debe asegurar su correcto desarrollo a la vez que evitamos lesiones o vicios que, en un futuro pueden derivar en ellas.

FACTORES A TENER EN CUENTA

Años atrás se ha podido ver que solo es posible alcanzar un determinado nivel si desde la infancia y adolescencia se sientan las bases. Esto hacer que la planificación a largo plazo adquiera un peso considerado. Hay que considerar que para llegar a altos niveles de rendimiento hay que tener presente que el entrenamiento ha de estar adaptado a los jóvenes y es necesario según Navarro Valdivieso (2004):

  • Realizar un entrenamiento seguro
  • Tener en cuenta la edad biológica a la hora de llevar a cabo el entrenamiento
  • Perseguir la mejor reserva posible de adaptación a largo plazo
  • Respetar condiciones óptimas de las capacidades necesarias para el rendimiento deportivo
  • Afrontar la especialización en el momento oportuno

1.     El entrenamiento seguro

Tiene que entrenar mucho y con un régimen adecuado sin estrés ya que esto les puede perjudicar a la larga. Las articulaciones de jóvenes son frágiles según numerosos estudios (Navarro, 2004). Se aconseja que realicen bajas repeticiones según expresa Navarro (2004). Tenemos que tener presente que cualquier síntoma que veamos es sinónimo de parar para evitar riesgos innecesarios, sobre todo en algunos ejercicios específicos.

Figura 1. Nivel de utilidad de diversos tipos de entrenamiento para deportistas jóvenes en relación con factores fisiológicos y morfológicos que presentan una limitación del riesgo de lesiones (Navarro, 1994).

Debemos enfocar la manera de enseñar a los jóvenes en aspectos cualitativos de gestos que ayuden a desarrollar en ellos el sistema nervioso y a asimilar los gestos específicos de cada deporte. No siempre hay que mirar el rendimiento y si deberíamos más buscar técnicas innovadoras para afianzar dichos gestos en su mente y que automaticen los gestos específicos. Si consideramos a los deportistas como personas antes que por encima del logro o la victoria y que de esta manera la experiencia del deporte ayude a los jóvenes a transformarse humanos autónomos y responsables (Martens, 1998) (citado en Navarro, 2004).

2.     El entrenamiento adecuado a la edad biológica

La edad biológica hace que el entreno cuantitativo varíe y el mismo entreno puede tener diferencias cualitativas. La seguridad del entrenamiento va de la mano con la edad biológica del deportista ya que para ciertas edades es mejor entrenar unas capacidades u otras. Existen estudios que corroboran que el entrenamiento aeróbico es perfecto en edades comprendidas entre 11-14 años ya que en estas edades los jóvenes son más sensibles al acondicionamiento aeróbico.

A partir de los 16 años los jóvenes están preparados para entrenar aspectos como (Olbretch, 2000) (citado en Navarro, 2004):

  1. F. Máx.
  2. Resistencia a la fuerza
  3. Potencia anaeróbica

En jóvenes con desarrollo madurativo y cronológico desequilibrado, siendo el madurativo superior al que corresponde para su edad biológica, tienden a desarrollar mayores niveles de rendimiento puesto que disponen de más tejido muscular, mayores huesos y más fuerza y coordinación. Esto hace que destaquen a donde vayan por competir contra niños de menor maduración y misma edad biológica. Esto no quiere decir que de adultos mantengan ese nivel o estén siempre por encima de los que no maduraron a una edad más temprana. De echo Clarke (1971) afirma que el éxito temprano de un deporte no garantiza que este se mantenga una vez alcanzada la edad adulta. No existen influencias del entrenamiento deportivo en la maduración del joven atleta.

3.     La reserva de adaptación a largo plazo

Es también conocido como ERE o efecto residual del entrenamiento. Esto quiere decir que un atleta con una buena base es capaz de mantener mejorar físicas durante un largo periodo de tiempo sin entrenarlas tanto como en etapas anteriores. El logro del efecto residual o de las reservas de entrenamiento depende, además, de los efectos acumulativos del entrenamiento (Navarro, 1994), es decir, de: 

  1. La transferencia positiva de los entrenamientos
  2. La predisposición inicial y relativa del deportista a adquirir y mantener las reservas de entrenamiento
  3. La capacidad de retención de los sistemas implicados en el entrenamiento
Figura 2. Relación de los diferentes efectos del entrenamiento sobre el efecto residual (Navarro, 1994).

3.1. La transferencia positiva de los entrenamientos

Las reservas de entrenamiento dependen de los efectos acumulativos aunque según dice Navarro (2004), estas reservas según sean desarrolladas y estabilizadas, los efectos pueden transferirse positiva o negativamente. Un entrenamiento puede ser producente para un sistema y este adaptarse y sin embargo el mismo entreno puede ser contra productivo para otro sistema.

Para realizar una buena transferencia hacia un deporte hay que conocer las necesidades del deporte y del deportista. un ejemplo lo podemos ver en el trabajo de fuerza, donde en algunos casos su excesiva carga puede ser negativa para un deporte y positiva para otro.

Otro punto a tener en cuenta es que no siempre una transferencia es viceversa en cuanto a afectar positivamente o negativamente. El volumen de entrenamiento es factor determinante para incidir más sobre unas ganancias u otras.

Hay estudios recientes en los que se ha visto que el trabajo aislado de una capacidad es más producente en cuanto a reservas de entrenamiento que trabajar varias capacidades a la vez. Por eso mismo que el deportista no puede entrenar, o no debería, la fuerza máxima, la resistencia y la velocidad máxima al mismo tiempo, de ahí que existan períodos durante la temporada donde se incide más en unos aspectos y capacidades que otras manteniendo el principio de multilateralidad apartado y reforzando el principio de orientación funcional en la medida de lo posible.

3.2. La predisposición inicial y relativa del deportista a adquirir y mantener las reservas de entrenamiento

Los deportistas de élite mantienen mejor las reservas del entrenamiento y esto hace que tengan que entrenar menos la base a la hora de empezar la temporada todo esto relacionado con factores físicos como el tipo de fibra y psicológicos como la agudeza visual.

Dentro de la predisposición del deportista hay que diferenciar entre:

  • Predisposición inicial: punto a partir del cual un deportista comienza a tratar de mantener una marca o un rendimiento
  • Predisposición relativa: cambios que no se deben totalmente al entrenamiento (higiene mental, física, etc.)

3.3.  La capacidad de retención de los sistemas implicados en el entrenamiento

Cuando entrenamos y lo hacemos enfocándonos en un tipo de entrenamiento, estamos adquiriendo unas adaptaciones en los diferentes sistemas implicados y estos tienen diferentes ritmos de adaptación. Estas adaptaciones (reservas de entrenamiento) se pierden en algunos casos en días y en otros, cuesta más tiempo (ver gráfico 3).

Figura 3. Magnitud y ritmo de retención y pérdida de cada sistema físico (Navarro, 1994).

No existe una secuencia óptima para todos que haga que se produzcan las máximas retenciones a lo largo del tiempo, cada persona es diferente y esto depende de factores hormonales y neurogénicos según cita Navarro (1994). Dicho autor señala que además los sistemas influyen unos en otros. Es a nivel tanto físico como neurológico donde se aprecian los efectos de los estímulos y donde reside en mayor medida el efecto de adquisición y/o conservación el potencial adquirido por los estímulos de entrenamiento y en algunos sistemas se predispone a tener mayor capacidad para permanecer estables.

Si la base del deportista es lo suficientemente amplia el deportista puede recuperar la forma física antes que otros con menos base. Navarro (1994) explica que el ritmo de recuperación fisiológica esta directamente relacionado con la magnitud de la reserva de entrenamiento. Esta magnitud de reserva se puede volver a activar con entrenamiento que implique adaptaciones musculares y no neurales, estas últimas activan los músculos a nivel micro vascular.

La mejor manera de conseguir una óptima reserva de entrenamiento es recomendable (Navarro, 1994):

  1. Comenzar los entrenamientos a edades tempranas
  2. Ajustar las cargas de entreno a las máximas recomendables en cada momento de la temporada y dependiendo del momento madurativo y van incrementándose.
  3. En los deportes de resistencia, el entrenamiento sea principalmente aeróbico, sobre todo en los primeros años de competición, e irán incrementándose año tras año de manera progresiva en relación al incremento de la fuerza por la maduración.
  4. El entrenamiento de fuerza empiece a una edad relacionada con su maduración, teniendo en cuenta que el nivel de fuerza funcional sea lo suficientemente alto.
  5. El entrenamiento de la velocidad esta vinculado al desarrollo del sistema neuromuscular y de las propiedades contráctiles del músculo. En un principio la barrera de la velocidad se gana con la técnica (destreza de movimiento) y el incremento de fuerza y capacidad aeróbica. Después, dicha barrera se supera trabajando capacidades específicas como la fuerza-velocidad y el trabajo elástico-explosivo.

Las reservas de entrenamiento (efecto residual) se consiguen con acumulación y están determinadas por el contenido de la carga. En los primeros años hay que hacer más énfasis en los trabajos que requieren más tiempo (aeróbico) ya que estos mantienen a su vez los efectos por más tiempo.

4.     Condiciones óptimas de entrenabilidad

Hay que conocer a nuestros atletas para saber a nivel personal e impersonal sus características, para que se den las condiciones necesarias para llevar a cabo un optimo rendimiento deportivo.

Es importante que se desarrollen las capacidades adecuadamente durante el proceso de “Build” para que cada capacidad se desarrolle en el momento adecuado al período de la temporada. Considerando el rendimiento la autorregulación del organismo y sus modificaciones estructurales y funcionales, es fundamental que el proceso no resulte desequilibrado, de esta manera conseguiremos la mayor eficacia. 

Es difícil saber en que medida la maduración y el entrenamiento afectan. En la figura 5 se puede ver como afecta la edad y el entrenamiento al nivel de rendimiento.

Figura 4. Relación entrenamiento, entrenabilidad y rendimiento. Fuente: navarro, Oca y Castañón (2003)
Figura 5. Interacción de la edad y el entrenamiento en la adquisición de un nivel de rendimiento en una actividad. Fuente: navarro, Oca y Castañón (2003)

Puesto que cada capacidad tiene un ritmo diferente de desarrollo, podemos decir que existen fases sensibles para mejorar cada una de ellas y se cree, por parte de algunos autores que si se pasa este período sensible, ya no se mejorará al 100% la capacidad a entrenar. Siguiendo en esta línea se piensa que no hay que hablar de fases si no de períodos delimitados donde se reacciona más intensamente ante unos estímulos externos y que son más favorables, dirigidos hacia la formación de capacidades y habilidades deportivas (1986, 1987).

Para conocer el momento oportuno en el que se encuentra tenemos que saber a que edad biológica le corresponde la edad cronológica en ese momento y si la madurez de las capacidades (condicionales y coordinativas) están a la altura para su edad biológica o por encima o debajo.

A la hora de hablar de capacidades condicionales y coordinativas podemos seguir un proceso:

  • 6-12 años maduran las estructuras básicas
  • >11-13 años fases sensibles donde se desarrollan las capacidades físicas (Grosser, Brüggemann, y Zintl, 1989, p. 212).

5.     Especialización del entrenamiento

No existen muchos estudios a cerca de la especialización temprana en deportistas, lo que si que hay a nivel científico es un acuerdo en que radica en el incompleto desarrollo biológico de los jóvenes. Por todo esto hay que tener en cuenta:

  • La especificidad se trabaja después de la pubertad
  • La base debe ser siempre deportivamente multilateral, tocando varios deportes y haciendo que esto sea la base de lo que posteriormente garantice el máximo progreso deportivo.
  • La multilateralidad no garantiza un máximo progreso deportivo limitando la reserva de entrenamiento.
  • A estas edades debemos centrarnos más en trabajos de coordinación, potencia y velocidad ofreciéndoles diferentes situaciones cambiantes.

La capacidad que tienen los jóvenes para adaptarse a los estímulos es superior que en adultos. Por ello es interesante adecuar la intensidad al potencial individual de cada joven y posteriormente realizar el entrenamiento más especializado. Una manera de prevenir la especialización es evitar cargas excesivas y resultados competitivos.  Es más importante que la multilateralidad invada su actividad y jueguen a divertirse.

Según comenta Navarro (1994), las competiciones juegan un papel educativo y emocional importante siendo el carácter de las cargas consecuente con las posibilidades individuales y la edad. Con esto no quiero decir que no se hagan competiciones en absoluto, sino que si se hacen se tengan en cuenta factores educativos más que competitivos y la preparación sea encaminada a educar y formar y no a desarrollar la parcela física.

Figura 6. Relación anual entre la preparación general y especial (incluida la preparación técnica) según el tipo de deportes.

En esta línea Tschiene (1992) comenta que pueden producirse alteraciones en los resultados de los jóvenes a corto y largo plazo como resultado de:

  • Exceso de preparación general
  • Predominio de cargas en una dirección funcional
  • Separación entre desarrollo capacidades físicas y técnica
  • Cargas demasiado excesivas o débiles en las funciones de interés
  • Combinación de todos los factores anteriores

6.     Modelos de desarrollo a largo plazo y necesidades de entrenamiento de los distintos deportes

Los deportes se dividen en especialización temprana o tardía. Los de temprana especialización requieren más especificidad antes. En cambio, los deportes de especialización tardía requieren una base generalizada enfatizando más en aspectos técnico-tácticos y destrezas generales y motoras. En la siguiente tabla (tabla 1) podemos ver ejemplos de deportes de especialización temprana y tardía.

Especialización TempranaEspecialización Tardía
Gimnasia artística o deportivaAtletismo (pista o campo)
Gimnasia rítmicaDeportes de combate
Patinaje artísticoCiclismo
Saltos ornamentalesDeportes de raqueta
Tenis de mesaDeportes de equipo
 Remo
Tabla 1. Ejemplos de deportes

Echando un vistazo a la hemeroteca en relación con estas dos divisiones podemos ver que los deportes de especialización temprana, su desarrollo consta de 4 fases, mientras que los de especialización tardía constan de 5 fases (ver tabla 3).  Los deportes tempranos deben centrarse más en desarrollar un modelo específico. Sin embargo, para los de especialización tardía habrá que alternar etapas de “entrenamiento fundamental” y “entrenamiento para entrenar”. Nunca hay que especializar a los jóvenes de deportes tardíos antes de los diez años según comenta Navarro (1994). La pronta especialización conlleva a abandonos del deporte y la competición por parte de atletas jóvenes cuando llegan a edades puberales.

Entre los 9-12 años es cuando están en la fase sensible del desarrollo deportivo y es cuando más aprenden las habilidades motrices básicas como son giros, saltos, lanzamientos y desplazamientos y las coordinativas como agilidad, equilibro, coordinación y velocidad, por lo que hace que la multilateralidad en esta fase juegue un papel primordial para que sirva de base una vez encaminen su futuro en un deporte especifico.

Deben controlar bien las habilidades básicas antes que pasen a la especificidad del deporte, por lo que debemos crear situaciones de juego en las que se desarrollen de una manera inconsciente y relacionadas con diferentes deportes (multilateralidad).

Si el entrenamiento fundamental de la habilidad motora no se desarrolla entre los nueve y los doce años, las habilidades no se podrán recobrar totalmente con posterioridad y esto limitará las posibilidades de éxito (Navarro, 1994).

A continuación nos centraremos en los deportes de especialización tardía ya que requieren un modelo de, que son los que nos competen. No obstante dejo una tabla para que se pueda apreciar la división en fases de cada especialización.

FASES
Modelo especialización tempranaModelo especialización tardía
Entrenamiento para entrenarEntrenamiento para fundamental
Entrenamiento para competirEntrenamiento aprender a entrenar
Entrenamiento para ganarEntrenamiento entrenar para entrenar
Retirada/RetenciónEntrenamiento para competir
Entrenamiento para ganar
 Retirada/Retención
Tabla 2. Fases de los modelos de especialización
ETAPA123456
NOMBREFundamentalEntrenamiento aprender a entrenarEntrenamiento entrenar para entrenarEntrenamiento para competirEntrenamiento para ganarRetirada /Retención
AÑOS6-8(H) 6-9(M)9-12(H) 8-11(M)12-16(H) 11-15(M)16-18(H) 15-17(M)>=18(H) >=17 (M)
DESARROLLO– Desarrollo global de capacidades físicas (fuerza, resistencia, velocidad, flexibilidad), habilidades motoras básicas (desplazamientos, saltos, giros, lanzamientos, golpeos, deslizamientos, recepciones) y capacidades coordinativas (agilidad, equilibrio, coordinación,) – Estimular la velocidad lineal, lateral y multidireccional con repeticiones <5¨ y bajo volumen. – Fomentar práctica multideportiva – Desarrollo a base de juegos de la velocidad, potencia y resistencia – Técnica de carrera, salto y lanzamiento – Fuerza con ppio peso, balones medicinales y balón suizo – Interiorizar normas y reglamento – Sin períodos de entreno pero estructurar programas y supervisarlos – 3-4 veces semana (deporte)– Ventana de acelerada adaptación de la coordinación motora – Aprender habilidades básicas de un deporte específico, de no ser así el deportista adulto no podrá alcanzar su mayor potencial – Inicio de destrezas básicas técnico-tácticas (calentamiento, estiramientos, nutrición, recuperación, puesta a punto, preparación psicológica, vuelta a la calma, rutinas pre y post competición) – Durante la etapa “entrenamiento para entrenar” 75% entreno y 25% competición (Balyi y Way, 1995) variando los % en función de necesidades y deporte  – Simulación diaria de competición – Aprovechar períodos sensibles para en un futuro aprovechar al máximo su potencial   – Trabajar la fuerza con pelotas medicinales, suizas, bandas elásticas, ejercicios o circuitos con saltos, rebotes, etc. – Entrenar la resistencia con juegos y relevos -Introducir ejercicios de velocidad y flexibilidad (agilidad, aceleración y cambios de dirección en calentamiento)– Construir base aeróbica priorizando dicho entrenamiento – Entrenar la fuerza y la resistencia en función del nivel de maduración, – Mantener fuerza y velocidad – Entrenar flexibilidad por el crecimiento de estructuras – Consolidar las habilidades básicas de un deporte específico – Inicio de destrezas básicas técnico-tácticas (calentamiento, estiramientos, nutrición, recuperación, puesta a punto, preparación psicológica, vuelta a la calma, rutinas pre y post competición) – 60% entreno-40% competición (Arcuri, 2013) – Durante la etapa “entrenamiento para entrenar” 75% entreno y 25% competición (Navarro, 2015) variando los % en función de necesidades y deporte  – Simulación diaria de competición – Aprovechar períodos sensibles para en un futuro aprovechar al máximo su potencial – Trabajar la fuerza al final de etapa    – Optimizar la preparación física y las habilidades del deporte individuales y específicas – Una vez las metas de la etapa “entrenamiento para entrenar” se han alcanzado – 50% entreno técnico-táctico y físico y 50% al entreno competición (Arcuri y Navarro, 2013/2015) – En etapa “entrenamiento para competir” durante todo el año especificidad con alta intensidad – Incremento de situaciones de aplicación de habilidades – Aptitud física, recuperación, preparación psicológica y desarrollo técnico son trabajadas de forma individual – Modelación del entreno en períodos – Individualización de los programas (puntos fuertes y débiles)  – Etapa final de la preparación deportiva – Optimización del rendimiento y maximizar la preparación física y hab. Dep. y rend. – Todas las capacidades desarrolladas al máx. y enfocadas a maximizar el rend. – Volumen e intensidad elevados – Interrupciones profilácticas frecuentes para evitar sobreentreno (descargas) – 25% entrenamiento 75% competición (Arcuri y Navarro, 2013/2015)  – Actividades una vez se retira de la competición – Actividades relacionadas con el deporte – Retener a los deportistas como entrenadores, administradores, oficiales, etc.)
Tabla 3. Etapas de entrenamiento del modelo de desarrollo del atleta a largo plazo (Navarro, 1994)
Figura 3b. Ventanas de entrenabilidad para cada uno de los sexos, mostrando las edades cronológicas y las escalas movibles de las entrenabilidad aeróbica y de fuerza durante el período de maduración, según el momento de maduración estimado por el PHV.
Etapas según Platonov (1995):

Etapas según Platonov (1995):

  1. Preparación inicial
  2. Preparación preliminar base
  3. Preparación especial base
  4. Realización máximos resultados
  5. Conservación de máximos resultados

Etapas según Taborda, Murcia y Ángel (1997/1998) con niveles y subniveles en cada una de ellas:

  1. Iniciación
  2. Perfeccionamiento diversificado
  3. Orientación focalizada

Hahn (1988) recomienda un entrenamiento fundamentado en el desarrollo psicológico y físico con las siguientes fases:

  1. Entrenamiento básico
    1. Centrado en el desarrollo de una base variada para los diferentes deportes, psicomotricidad y trabajo de resistencia
  2. Entrenamiento de rendimiento
  3. Entrenamiento de alto rendimiento

Fases según García y Loaiza (1998)

  1. Preparación
  2. Transición
  3. Competición
  4. Vacacional

Cada una de ellas con un peso especifico en cada semana de la planificación de acuerdo a cada una de las siguientes fases en las que se encuentren:

  1. Pre deportiva
  2. Deportiva
  3. Iniciación técnica
  4. Iniciación técnica completa
  5. Performance

TRABAJO DE FUERZA Y POTENCIA EN JÓVENES

Según varios estudios, el entrenamiento de fuerza es sistemático y aplicado de la manera correcta es una herramienta perfecta para estimular en los jóvenes y niños las adaptaciones positivas.

Naclerio (2000) comenta que ya desde edades tempranas se pueden obtener beneficios significativos entrenando la fuerza de diferentes formas y utilizando diferentes materiales de manera concéntrica y excéntrica.

Estudios corroboran que en esas edades, el trabajo de fuerza ayuda a mejorar la misma por incremento de la activación de unidades motoras (adaptaciones neurales), técnica y coordinación ayudados por una mejor sincronización muscular.

OBJETIVOS EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA EN NIÑOS Y JOVENES

Lo lógico a la hora de planificar los entrenamientos de niños durante la temporada es empezar por juegos donde estos desarrollen las diferentes habilidades y capacidades físicas. Par ello debemos periodizar los volúmenes e intensidades e ir incrementando la dificultad de las actividades. Es importante que para deportes individuales pensemos en esos niños que, por lo que sea les cuesta más entrar en el gesto técnico, desarrollar la capacidad más lentamente, etc., y debemos primar la individualización.

Según Faigenbaum y col (1996, 2000), los objetivos fundamentales del entrenamiento con niños son:

  1. Favorecer el crecimiento y desarrollo
  2. Mejorar el rendimiento en las actividades físicas deportivas o recreativas.
  3. Prevenir la incidencia de lesiones ofreciendo más resistencia y estabilidad a la masa muscular, tejidos blandos y óseos.

COMO AFECTA LA FUERZA DURANTE EL CRECIMIENTO Y EL DESARROLLO DE UN NIÑO

No hay evidencias de que, en niños con una vida normal y una amplia variedad de alimentos dentro de lo que podemos llamar “Normalidad”, ningún tipo de actividad física puede alterar el crecimiento de estos. De echo, hay que fomentar programas de actividad física (AF) supervisados según comenta Faigembaum (2000) para estimular el crecimiento, maduración y desarrollo optimo en todos los sentidos.

Hay que tener en cuenta no aplicar analogismos en tareas antes y después de las fases sensibles porque puede que interfieran en la adquisición de patrones negativos en las capacidades, ya que no existe fase sensible para ningún período ontogénico del desarrollo por no haber comprobaciones al respecto a cerca de estipular edades cronológicas a fases sensibles.

Naclerio (2000) expresa que el pico de ganancia de fuerza suele estar aprox. en 1.2 años después de producirse la máxima estatura y aprox. 0.8 años antes del pico de incremento de masa corporal. Es lógico visto desde el punto de vista que primero se crece a lo largo (Estatura) y después se desarrolla muscularmente (ganancia de fuerza).

BENEFICIOS DEL ENTRENO DE FUERZA EN NIÑOS Y JÓVENES

Faigembaum (2000) comenta que en un estudio que realizo a niños, entrenar la fuerza en ellos con una planificación debidamente hace que mejore la fuerza en niños por encima de su nivel de desarrollo y maduración y esto hace que incrementen su rendimiento en diversas disciplinas y con índices de lesión inferiores. Dicho autor comenta que también si se deja de trabajar la fuerza se pierden las adaptaciones progresivamente.

COMO INCIDE LA FUERZA EN LAS LESIONES SOBRE LOS NIÑOS

Numerosos estudios corroboran que entre 15%-50% de las lesiones que se dan en la práctica deportiva en niños y jóvenes se puede prevenir formando antes de iniciar en la competición. Al trabajar la fuerza hacemos que:

  • Estructuras se fortalezcan (tendones, músculos, etc.)
    • Mejorar estabilidad y cadena cinética de músculos implicados
    • Mejora la capacidad de mantener más tensión muscular

SEGURIDAD A LA HORA DE TRABAJAR LA FUERZA EN NIÑOS

Aplicar cargas altas (fuerza hipertrofia o fuerza máxima) en niños a la hora de trabajar la fuerza nos deja con la duda de si las estructuras de huesos y cartílagos se dañan a causa de que las epífisis, aun no soldadas de los niños, pueden llegar a deformarse.

De todo esto no hay estudios que corroboren dicha información pero si que se han hecho pruebas con animales que al implementar cargas excesivas sobre los huesos podrían alterarse las estructuras de las epífisis que padecen una deformación extrema de tal manera que se ve acelerado su desarrollo osificándose antes como si de una causa-reacción se tratara, con tal de proteger. Dichos riesgos son menores en prepuberales que en jóvenes comenta Faigenbaum, et al. (1996a).

Las lesiones en las epífisis suelen estar ligadas a entrenar la fuerza en jóvenes en general aunque podemos decir que el echo de que los jóvenes no estén supervisados y realicen mal técnicas, programaciones, etc., ayuda a que estas lesiones se produzcan.

Hay que tener especial cuidado con la técnica de los ejercicios de fuerza en pesos libres, tanto igual que en máquinas donde el recorrido este limitado al movimiento de la máquina, dando cavidad a la adopción de posturas y gestos incorrectos. Por ello es buen momento de iniciar en el gesto técnico en edades tempranas para que, una vez pasen a fases posteriores, mantengan la correcta postura y realicen el gesto técnico perfectamente, evitando así lesiones.

Desde mi punto de vista, y llevando una progresión adecuada la planificación se debería empezar por trabajar la fuerza con pesos libres, ya que dan mayor estímulo mejorando la propiocepción, equilibrio, estabilidad, coordinación, permitiendo más libertad de movimientos para corregir errores.

Esta comprobado que las cargas que soportan los niños en sus actividades diarias son superiores a las que pueden llegar a soportar en entrenamientos de fuerza, por lo que los mitos de no entrenar con niños y jóvenes la fuerza son contradictorias. De haber lesiones como bien he comentado anteriormente, se achacan a daños causados por factores técnicos.

La creencia de que el entrenamiento de fuerza no es conveniente para los niños y jóvenes no tiene fundamento científico alguno e incluso es contrario a lo que demuestran las evidencias que avalan la aplicación de este tipo de actividad como una gran herramienta formativa y preventiva de posibles lesiones o sobrecargas causadas por la realización de otro tipo de actividades menos supervisadas (Faigembaum, 2006).

CARACTERÍSTICAS MÁS IMPORTANTES DEL ORGANISMO DE NIÑOS Y NIÑAS PREPUBERALES

En la siguiente tabla se destacan las características más importantes que diferencian el organismo de los niños respecto de los adultos (ver tabla 4).

NIÑOS/NIÑAS
Musculo esquelético más elástico
Gran densidad mitocondrial
+ cap. de recup. ante esfuerzos intensos
Al no tener desarrolladas las vías glucolíticas inducen menos a convocar fibras rápidas (Tipo II)
– fuerza y potencia
Menos masa corporal
Tabla 4. Diferencias orgánicas entre niños y adultos

Según comentan Bompa (2003) y Klimt (1987), las estructuras de la columna vertebral se establecen entren 6-12 años debiendo incidir antes en trabajos de fuerza de tronco que de extremidades. De no ser así, el sujeto podría perder fuerza en la zona central del tronco debilitando la misma.

Durante los 11-14 años es recomendable apartar trabajo de tronco por un incremento en la hormona del crecimiento (HGH) y de la testosterona a causa de el incremento de masa muscular, provocando perdidas de coordinación y velocidad (Faigenbaum 2000, Klimt 1987).

De 6-10 años aprovechar la mejor fase de coordinación para incidir sobre la técnica y la velocidad (Faigenbaum 2000, Klimt 1987, Martin, et al. 2005b), pero siempre desde aplicaciones globales con juego donde se repita el patrón de movimiento constantemente, dejando de lado lo analítico.

PROPUESTAS PARA UN ENTRENAMIENTO ADAPTADO A LOS JÓVENES

Aquí una lista de las propuestas más significativas a tener en cuenta a la hora de planificar un entrenamiento con niños según Navarro (1994) y donde se aportan algunas ideas más para que el entrenamiento de los jóvenes se realice en las condiciones óptimas:

  • Adaptar sus capacidades y madurez biológica y física teniendo en cuenta las fases sensibles aprovechando las funciones de cada etapa y no forzar aquellas que el organismo no ha alcanzado madurativamente y generar procesos adaptativos positivos.
  • Individualizar el entreno respetando los ppios del entrenamiento deportivo mostrando especial atención a cada niño de manera que las cargas no le supongan un superar sus capacidades, no solo por el riesgo de lesión que esto conlleva, sino por que se pierde el sentido lúdico que debe predominar en las actividades infantiles (Faigembaum 2006)
  • Trabajar fuerza de tronco entre 6-12 años
  • Evitar trabajo zona tronco entre 11-14 años por mayor riesgo de lesión a causa de incrementos de secreción de testosterona y la hormona del crecimiento (HGH)
  • Debemos hacer hincapié en la multilateralidad como manera de acrecentar la base del sujeto para después especializarnos
  • Sistematizar los componentes básicos de la preparación deportiva
  • Planificar en el calendario las competiciones a partir de 14 años, antes el proceso debe ser meramente pedagógico.
  • No excedernos en competir, puede inhibir el entreno óptimo y el rendimiento a largo plazo
  • Hacer más hincapié en aprendizaje de habilidades que en competir
  • Planificar a largo plazo
  • Cualquier deficiencia en el proceso no se podrá compensar después en un programa de alto rendimiento ni apoyo
  • Asesorarse de entrenadores expertos con conocimientos para llevarlo a cabo sin riesgos desde edades tempranas
  • Crear programas de apoyo para el deportista
  • En programas para jóvenes especial atención en el desarrollo del deportista
  • Quitarle importancia a ganar y darle más a aprender y desarrollarse
  • El trabajo de fuerza debe estar comprendido entre un 40%-75% máx. de la RM.
  • Ir incrementando el nivel de dificultad para mantener el estímulo
  • En el entrenamiento de la fuerza utilizar ejercicios multiarticulares en los que se desenvuelvan correctamente técnicamente, siempre con el control del movimiento
  • Tenemos que tener claro que la planificación es una proyección organizada y estructurada que respeta las características individuales, evaluando en cada momento y esta orientada a construir y desarrollar cierto rendimiento en los jóvenes y niños.
  • Descansar mínimo 24h entre entrenamientos y no recomendable descansar más de 72h puesto que el cuerpo tiende a la homeostasis.
  • La frecuencia debería ser de 2-3 veces por semana. Con una semana no se obtienen mejoras a largo plazo ya que no se mantiene el estímulo de entreno.
  • Trabajar zonas aeróbicas y evitar zonas de alta intensidad, puesto que las estructuras se están formando y pueden debilitarse, e incluso llegar a lesiones.

DIFERENTES POSICIONES PARA EL ENTRENAMIENTO CON NIÑOS

Existen 4 posiciones a cerca de la planificación de la temporada en jóvenes:

La primera se niega a estructurar la temporada. A continuación podéis ver los autores más significativos y como se pronunciaban al respecto.

Feige (1982) se niega a la planificación en estructuras temporales y se basa en varios puntos (exigencia, disminución rendimiento prematuro, intereses no reconocibles, adaptación y recuperación diferentes al adulto, no se ha comprobado el entreno competitivo sin riesgos) viendo el entreno de los jóvenes más multideportivo que especifico de un deporte en concreto.

Dick F. (1993) comenta que hay que esperar hasta pasados los 10-12 años para el entrenamiento moderado. Hasta entonces, entrenamiento general sin reducir las reservas de energía.

Grosser, Bruggermann y Zintl (1989) expresan que la planificación es innecesaria en el periodo base y perfeccionamiento entre 6-14 años.

Forteza (1997) advierte que la ansiedad que los entrenadores tienen por mejorar el rendimiento de jóvenes a una edad temprana consiguiendo resultados rápidos, y es cuando verdaderamente hay que dar el máximo rendimiento cuando estos no pueden. En el ámbito educativo no existe la competición puesto que se desarrollan las capacidades físicas del joven en Educación Física.

La segunda plantea la temporada estructurándola en periodos temporales según los principios de Matveev (Unidad de la formación especial y la formación general del deportista, carácter continuo del proceso de entrenamiento, aumento progresivo y aumento máximo de los esfuerzos de entrenamiento, variación ondulante de las cargas de entrenamiento, división de la temporada en ciclos). De esta forma haciendo coincidir los periodos de entreno (preparatorio, competitivo, transitorio) como proceso pedagógico, con las fases de la forma deportiva (construcción, mantenimiento o estabilización y pérdida temporal) como proceso biológico, teniendo en cuenta las vacaciones de los niños (Ramos y Taborda, 2001, p.47).

Añó (1997) da unas pautas a tener en cuenta para elaborar un plan de entrenamiento para jóvenes:

  • Los 3 períodos escolares de descanso
  • Menor de 2 años por cambios de entrenador
  • Estructura escolar condiciona y difícil de romper

Según Añó (1997) los ppios básicos de la periodización son:

  • La periodización debe comenzar con la sistematización del entrenamiento,
  • Variabilidad del entrenamiento cada 15 días,
  • Volumen e intensidad deben permanecer estables durante 4/6 semanas,
  • Mantener siempre una progresión anual en la frecuencia y duración del entrenamiento,
  • Tendencia a utilizar el microciclo como elemento principal de la periodización

Sans y Fratattarola (1996) comenta al respecto sobre la planificación en el fútbol, Galiano (1992) sobre la del tenis de campo, al igual que Florido Manchego (1996).

La tercera posición plantea los ppios del entrenamiento como argumento y que tienen que tenerse en cuenta las fases sensibles.

Sobre la cuarta posición podemos hablar de propuestas como la de Uribe Pareja (1997), a las que se unieron Taborda y Ramos (2001) que tienen en cuenta los objetivos socio motrices, físico motrices y perceptivo motrices. Hay que tener en cuenta que los niños van pasando por unos desarrollos en diferentes edades que hay que tener en cuenta y periodizar en consecuencia con la fase en la que se encuentre cada uno de ellos, teniendo en cuenta sus desarrollos y maduraciones individuales.

Batalla (1995) ve clara la propuesta de Tschiene como modelo a aplicar en jóvenes. Dicho autor expresa que es adecuado al ritmo en estas edades (escuela, vacaciones, etc.) y con predominio cuantitativo, ante la disonancia que le crea el modelo de planificación de Matveev. Pese a esto, reconoce los períodos de planificación llegando a presentar ciclos de planificación y periodización sin un claro componente definido en intensidad y volumen, según explican Ramos y Taborda (2001).

Ramos y Taborda (2001) describen los objetivos generales del entrenamiento en la infancia:

  1. Promover el desarrollo integral del niño
  2. Estimular la práctica multideportiva
  3. Dificultar las tareas de manera progresiva de acuerdo a edad y evolución
  4. Crear base para futuro rendimiento deportivo
  5. Propiciar ambientes adecuados para su desarrollo psicomotriz, socio afectivo, cognoscitivo y físico.
  6. Construir la comunidad con padres, entrenadores, médicos, psicólogos que motiven y apoyen a los niños.

Factores y subfactores a tener en cuenta en la planificación (Ramos y Taborda, 2001):

  • Factor condicional
    • Resistencia
    • Fuerza
    • Velocidad
    • Flexibilidad
  • Factor psicomotor
    • Educación del esquema corporal
      • Conciencia corporal
      • Concepto corporal
      • Inventario corporal
      • Lateralidad
      • Ajustes de la postura
      • Consciencia de la respiración
    • Educación de las nociones espacio-temporales
      • Ritmo
      • Apreciación de tiempos y distancias
      • Anticipación
    • Educación de la coordinación dinámica general
      • Ojo mano
      • Ojo pie
  • Socio afectivo
    • Educación progresiva del autocontrol, la motivación, confianza en si mismo, concentración, autoestima, tolerancia a la frustración, constancia y voluntad.
    • Manejo del estrés escénico, angustia, orientación en responsabilidad, respeto por el otro, solidaridad, capacidad de trabajo en equipo.
  • Técnico táctico
    • Técnica global
    • Desarrollo técnico especifico
    • Estímulos iniciales al desarrollo del pensamiento y actuación táctica (fundamentos pre-tácticos e imaginación creadora).
  • Cognoscitivo
    • Educación de la capacidad perceptiva, capacidad de análisis y juicio y capacidades de selección y actuación motora.
  • Teórico
    • Entrenamiento de la base de acuerdo a la edad, requisitos de participación en juegos, mini deportes y actividades pre deportivas.

A continuación se muestra un esquema del peso especifico de cada uno de los factores en función de la edad, orientación del entreno y contenidos más importantes (ver figura 5) según Ramos y Taborda (2001), teniendo en cuenta el crecimiento progresivo en las diferentes edades y etapas, las capacidades condicionales y coordinativas que, a la par con las habilidades psicológicas y cognoscitivas, afianzan las competencias y van evolucionando en otras más complejas. Todo ello de manera moderada y teniendo en cuenta el principio básico de la planificación deportiva como es el “Principio de Progresión”.

Figura 5. Peso especifico de cada uno de los factores en función de la edad, orientación del entreno y contenidos más importantes (Ramos y Taborda, 2001)

MESOCICLOS Y MICROCICLOS DEL ENTRENAMIENTO EN JOVENES

Ramos y Taborda (2001) desarrollaron un macrociclo compuesto por diferentes mesociclos y microciclos que vemos a continuación desarrollados (ver figura 6):

Mesociclo

  • Mesociclo introductorio. Está dedicado a la presentación del programa, a la organización de grupos y a prácticas recreativas de ambientación al proceso de entrenamiento.
  • Mesociclo básico de aprendizaje. Vincula los microciclos de asimilación- aprendizaje y los de acomodación y perfeccionamiento.
  • Mesociclo de evaluación de logros. Cobija los microciclos de control y todos los microciclos de desempeño, ya que estos últimos son también espacios temporales en los cuales se puede apreciar objetivamente el mejoramiento cualitativo y cuantitativo de los progresos individuales y grupales de los niños deportistas.
  • Mesociclo vacacional. Agrupa los microciclos vacacionales.

Microciclos

  • Microciclos de asimilación-aprendizaje. Estos microciclos están dirigidos a la práctica y aprehensión de habilidades motoras y al desarrollo de capacidades, estados o estructuras en un nivel superior al adquirido o presente en el niño deportista. Al finalizar el ciclo anual, se recomienda incluir también de estos microciclos para que sirvan de motivación para el inicio de un nuevo ciclo anual.
  • Microciclos de acomodación y perfeccionamiento. Están dirigidos a la práctica en situaciones cambiantes de habilidades, estados, o estructuras, experimentadas por el niño a partir de la enseñanza orientada por el entrenador.
  • Microciclos de comprobación control. Están orientados a evaluar integralmente al niño deportista en uno, varios o to- dos los factores de la planificación. La evaluación tiene en cuenta progresos individuales o grupales de rendimiento en sesiones de trabajo o en festivales deportivos o de habilidades.
  • Microciclo de desempeño. En ellos se concentra la participación de los niños en festivales deportivos de diferente nivel así́:
    • Microciclo de desempeño nivel I: Entre compañeros del mismo grupo de entrenamiento, sin presencia de público.
    • Microciclo de desempeño nivel II: Entre niños de diferentes grupos de entrena- miento, sin presencia de público.
    • Microciclo de desempeño nivel III: Entre niños de diferentes grupos de entrena- miento, con presencia de padres de familia, amigos, etcétera.
    • Microciclos de desempeño nivel IV: Entre niños de diferentes grupos de entrenamiento a nivel regional o nacional, con presencia abierta de público.
  • Microciclo vacacional: Coinciden con las vacaciones de semana santa, con las de fin de año y con las intermedias, de acuerdo al ciclo escolar. Estos microciclos pueden ser libres, u orientados en el caso que posterior y cerca del final de las vacaciones se encuentre un desempeño nivel III o IV.
Figura 6. Desarrollo de un macrociclo para niños.
Fuente: Ramos y Taborda (2001)

CONCLUSIONES

El proceso de evolución del niño, así como su momento madurativo y fase en la que se encuentre, condiciona el momento de actuar, para que, con los estímulos suficientes (físicos y pedagógicos) y sin dejar de lado el desarrollo de cada capacidad a lo largo de las etapas o periodos sensibles del niño, se mantenga un estado de forma capaz de, por un lado, formar de manera integral del niño y, por otro, preparar la base que nos ayudará al progresar escalón tras escalón hasta lo alto de la pirámide, que es donde se encuentra la competición en su máximo esplendor, y que coincidirá con el momento de mayor rendimiento del sujeto una vez haya alcanzado la edad adulta.

Hay que realizar una planificación lógica de la estructuración de objetivos, contenidos, métodos, medios y formas de valorar el desempeño que guían el sentido de la formación integral del niño (Ramos y Taborda, 2001, p.45).

Desde mi punto de vista y resumiendo las etapas que podemos atravesar a lo largo de la planificación hay 3 puntos importantes que podemos destacar, lejos de los nombres que cada autor da a sus etapas. La primera de ellas es la etapa de iniciación, la segunda de ellas es la de perfeccionamiento y la tercera de estas es la de competición. A continuación se describen las edades de cada una de ellas, aunque estas pueden variar en cada individuo:

  • Etapa Iniciación (6 a 12 -14 años)
  • Etapa Perfeccionamiento (12-14 a 17-18 años)
  • Etapa Competición (>18)

Debemos de tener presente que cada una de estas fases, como las que describen los autores, tienen que tener en cuenta los periodos sensibles.

Faigenbaum (2006) y Martín, et al. (2005b) comentan que la diferencia entre adultos y niños radica en la potencia absoluta y que esta se debe al crecimiento y maduración propio de la edad y en parte al entrenamiento.

Tanto la edad como el sexo están ligadas a niveles de fuerza de una manera indirecta, y por consiguiente a la potencia generada (W=FxA) donde W es potencia, F es fuerza y A es aceleración (9,8ms2).

Aunque a nivel físico existen diferencias entre niños y adultos, no podemos olvidar que cada uno lleva un ritmo de maduración y desarrollo diferente y por ello debemos de individualizar cada entrenamiento. No hay un patrón común de entrenamiento para todos. Debemos de tener en cuneta las fases sensibles y aprovechar estas para incidir en las capacidades en cada momento en cada una de ellas.

Aunque los sistemas energéticos tengan un momento (fases sensibles) donde si se estimulan se ven mejoras mucho más rápido, no quiere decir que se puedan estimular durante todo el año o en diferentes momentos (etapas), aprovechando los picos de máximo crecimiento (PHV) de las siglas en ingles (Peak Height Velocity) con dichos momentos.

REFERENCIAS

Añó, V., (1997). Planificación y organización del entrenamiento juvenil, Madrid: Gymnos.

Arcuri, C., (2013). Desarrollo a largo plazo del deportista. entrenabilidad en la infancia y la adolescencia. Extraído de https://g-se.com/desarrollo-a-largo-plazo-del-deportista-entrenabilidad-en-la-infancia-y-la-adolescencia-bp-q57cfb26d3b3bc

Batalla, A., (1995). El rendimiento en la iniciación deportiva”, en A. Batalla, La iniciación deportiva y el deporte escolar, Barcelona: Editorial INDE pp. 158-206.

Bompa, T. O. (2003). Periodización, Teoría y Metodología del Entrenamiento. Barcelona: Hispano Europea

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Saúl Armendáriz

Teacher, Triathlete, Veggie Attemp., Col. 60.257. Really good attemp to make it to the top.

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